En un lugar donde el tiempo suele medirse entre rejas, condenas y ausencias, León XIV quiso hablar de futuro.
El Papa visitó este miércoles la prisión de Brians 1 para encontrarse con cerca de ochenta internos y recordarles que ninguna historia está definitivamente escrita.
Entre testimonios de sufrimiento, abrazos cargados de emoción y un mensaje constante de esperanza, el Pontífice defendió que “el pasado no condena el futuro” y que toda persona conserva intacta su dignidad.
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