No solo se trata de una preparación estética del pueblo. Nada de eso. La Hermandad Matriz de Almonte sabe que la estancia de la Virgen junto a ellos, supone muchas cosas, y por eso, durante estos días previos a la llegada de la Pastora, celebra una muy particular preparación espiritual para recibirla.
Se trata del rezo del Santo Rosario por las calles de la Villa de Almonte, rezo que cada noche, desde las diez, abandona la parroquia, y recorre diferentes itinerarios.
Una víspera gozosa, que ya sueña con el día 18 de agosto, festividad del Rocío Chico, y con el traslado previsto para el día 19. Ya queda menos.