Cada 26 de junio, las yeguas y potros marismeños regresan desde Doñana hasta Almonte y a su paso por el Santuario, las tropas dejan una de las estampas más simbólicas de la jornada, con ese saludo ante la Virgen del Rocío, protectora también del ganado marismeño.
Marisma, tradición ganadera y devoción rociera, se unen en un día que forma parte de la identidad del pueblo de Almonte.
Y todo ello, gracias a la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño y a los yegüerizos almonteños, que mantienen vivo este legado de generación en generación.
