Viajamos ahora hasta Arcos de la Frontera, donde el pasado fin de semana fue repuesta al culto -tras la soberbia restauración acometida por Jesús Guerrero- la imagen del Santísimo Cristo de las Penas, crucificado titular de la Hermandad del Dulce Nombre.
El Cristo que tallara en 1585 Miguel Adam vuelve así a lucir en todo su esplendor, con una aspecto muy remozado y una recuperación de polícroma insuperable, a la espera de la procesión extraordinaria que emplazará a todos los cofrades de la diócesis el próximo sábado día 3 de septiembre.
Se trats de una talla de extraordinaria calidad y muy singular, por ser articulada de hombros y rodillas, transformación que se le hizo un siglo más tarde de su concepción, coincidiendo con la incorporación de la Virgen de la Quinta angustia a la cofradía, así como por el creciente gusto por el desarrollo de los Autos Sacramentales llevados a cabo para la ilustración del pueblo.
Jesús Guerrero García, técnico especializado en conservación y restauración del patrimonio, ha sido el encargado de llevar a cabo esta intervención, desarrollada con total normalidad en su estudio de Sanlúcar de Barrameda, lugar donde ha permanecó el Cristo desde el pasado mes de abril, sometido a profundos estudios iniciales y un muy complejo proceso curativo.
Enhorabuena.
