Cuando el párroco de San Miguel, don Manuel Lozano, se pone a inventar, toca echarse a temblar. Porque de la misma manera que es capaz de coger una Catedral sucia y desordenada y convertirla en uno de los monumentos más visitados de Jerez, también nos puede salir con ideas como la de este pasado miércoles, de colocar un cordón innoble, clavado en los pilares del templo del Arcángel, para impedir el libre tránsito de personas bajo sus bóvedas.
Una idea muy desafortunada, que vamos a ver si no le causa dolores de cabeza al bueno del párroco, en estos tiempos en los que el patrimonio cultural es mirado con lupa.
De hecho, la Hermandad del Santo Crucifijo ha emitido este comunicado que mostramos a continuación, para dejar claro que no tiene nada que ver con esta colocación totalmente absurda.