El cartel, según su autor, Bruno Díaz

17/01/26 Cofrademanía Cofrademanía / Bruno Ríos

Reflexiones del autor, en torno al cartel de la Semana Santa de Jerez:

“El cartel que presentamos nace desde el respeto profundo a la tradición y desde una clara voluntad de diálogo entre el pasado artístico de la ciudad y el lenguaje plástico plenamente contemporáneo que busca impactar, emocionar y rendir homenaje a la identidad cultural y devocional de Jerez.

En cierto modo quise rendir un homenaje a los grandes artistas gráficos jerezanos de principios del siglo XX. De ellos se reinterpreta su formato muy vertical, la contundencia visual y la fuerza comunicativa. El primer tercio de la obra es un claro guiño al cartel de Miciano de 1930, apareciendo la imagen de la Catedral de Jerez en el pendón de la ciudad, reinterpretando las relaciones de miradas y el uso de una gama de complementarios basada en azules y amarillos, reinterpretando su esquema compositivo manera personal.

Una composición se articula a partir de un fuerte eje vertical, dominado por la imponente figura del Cristo de la Expiración, una de las grandes devociones y uno de los iconos más reconocibles de la ciudad. En torno a Él se construye una historia simbólica: la historia de un eclipse. El Santísimo Cristo de las Expiración me aportaba su expresividad, carisma y unos elementos iconográficos. Todo ello me permitió desarrollar un relato visual en torno a nuestra Semana Santa.

El sol en su cabeza hace referencia a Cristo como la Luz del mundo y ayuda a reforzar la jerarquía compositiva y su impacto visual. La vela, que aquí se identifica simbólicamente con el pendón de la ciudad, alude a la historia de Jerez, a su Reconquista y a su identidad.

Con la personificación del sol, la luna y el eclipse, se introduce un mensaje de fondo: tras el eclipse y su oscuridad, vuelve la luz, como símbolo de la Resurrección. Estos elementos me han permitido adentrarme en un territorio más onírico y rendir homenaje a mis grandes referentes artísticos de la infancia: Sargent, Velázquez, Fortuny y tantos otros.

Desde el punto de vista cromático, la obra se apoya en una paleta intensa y contrastada, con un uso decidido de colores complementarios y colores vibrantes yuxtapuestos. El color aquí no es anecdótico; es un elemento fundamental para el lenguaje expresivo… los rojos, cargados de pasión y sacrificio que dialogan con profundos azules y verdes que aportan equilibrio, recogimiento y espiritualidad. La pincelada es visible y muy personal, generando texturas, profundidad y emoción.

La tipografía juega también un papel esencial. La palabra “JEREZ”, situada en un lugar estratégico y casi cinematográfico, utiliza unos tipos inspirados en las tradicionales etiquetas de vinos del Marco de Jerez, uno de los grandes signos identitarios de nuestra ciudad. Esta referencia contrasta con la otra parte del texto, que se resuelve con un grafismo más contemporáneo, reflejando esa dualidad entre tradición y vanguardia que define a Jerez.

Este cartel mira al pasado para construir el presente. Aúna devoción, identidad, personalidad y lenguaje contemporáneo para ofrecer una imagen potente y reconocible donde todo sucede, todo se mueve y vibra, excepto la figura del Cristo, que permanece impasible a través de los tiempos.

En definitiva, he querido plasmar en una sola imagen la historia de Jerez: desde su Reconquista hasta la revolución industrial del vino, desde nuestra cultura gráfica hasta el flamenco y el pueblo gitano con la imagen del Cristo. Un pasado que mira hacia el futuro.”

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