Consternación. Esa es la palabra que mejor define la sensación que a todos se nos queda tras conocer el fallecimiento de un costalero de la Virgen del Valle, en la noche de este pasado Sábado Santo. Su nombre, José Andrés Jiménez. Una buena persona, sencilla y honrada, que trabajaba en el Museo Arqueológico de Jerez, donde la noticia también ha supuesto un mazazo entre sus compañeros.
Una muerte repentina. Una sorpresa inesperada, lo que añade más pesar a la misma. Por ello, sólo nos queda rezar por él y por su familia, y encomendar su alma al Señor. Descanse en Paz.
