Dios te Salve, Merced del alma mía,
Dios te Salve, Patrona jerezana.
Te acompaña este pueblo que se allana
y se goza ante ti en algarabía.
Dios te Salve, pastora que nos guía,
Alcaldesa perpetua diocesana,
Redentora de almas, soberana,
devoción de sin par jerezanía.
Reina que a su Jerez transforma en Corte,
monarca de tu séquito mariano,
maestra de discípulos sin norte,
guión de almas para los cristianos,
mediadora que es eje y es soporte,
y a todos nos transformas en hermanos.
Dios te salve, Merced que nos iguala.
A tus pies se reúne un pueblo entero
y hasta el día por ti se hace lucero.
Y la luz de esta luna te regala.
Tú que eres de cautivos menestrala,
Tú que abres los cerrojos sin acero,
Tú que indultas los errores pasajeros,
Tú, que haces que Jerez se ponga en gala.
Recoge este piropo que a tus plantas,
María de la Merced, Reina y Señora,
deposita un Jerez, que se levanta
embriagado por tu alma protectora,
y acoge este fervor de una garganta
que otorga voz a un pueblo que te adora.
Y es que….
Con la sal de tus alfombras
pueblas la faz de la tierra
y pacificas la guerra
de todo aquel que te nombra.
Y el mundo entero se asombra
de que tanta juventud
rompa con la esclavitud,
del TikTok y la pantalla
y por ti plante batalla
con la fuerza de un alud.
Y esos jóvenes que vienen,
son la sal con que este mundo
multiplica en un segundo
el amor que te sostiene.
Y todos, así que truene,
van llenitos de churretes
pensando que es un juguete
el teñir sal con la tiza,
y se han dado una paliza
pa hacerte el mejor tapete.
Tú que en los tiempos antiguos,
rescatabas de cadenas,
rescátanos, Madre buena,
de pecados y martirios.
Tú que en medio del delirio
pones al mundo cordura
rompiendo las ataduras
desde San Pedro Nolasco
venciendo cualquier peñasco,
aunque la senda sea dura.
Tú que eres poderosa,
pura arqueología viva,
gótica luz que cautiva,
abogada silenciosa.
Ocho siglos de preciosa
imagen de convivencia,
postigo de las creencias
de ayuda en necesidad,
generosa en la bondad,
sanadora en epidemias.
Reconquista nuestras almas,
rescata los corazones,
abre puertas de prisiones,
devuelve al mundo la calma.
Reconquista nuestras almas
si libramos la batalla
y hasta la voz nos acallan
presa de miedos y normas,
por defender otras formas,
de corazones que estallan
Haznos valientes, Señora,
para rescatar cautivos.
Que no seamos altivos
frente al hijo que te implora.
Sé siempre la inspiradora
que libere al prisionero.
Que no seamos embusteros
que se dan golpes de pecho
pero niegan el derecho
a vivir al mundo entero.
Canjéanos por los presos
igual que tus mercedarios,
que siempre vencen corsarios
trayendo al cautivo ileso.
Cálanos hasta los huesos.
Para el cambio haznos moneda,
y hasta recubre con seda
la potestad de tu maza,
para romper la coraza
y hacer libre a quien hospeda.
Y llegando a nuestros días
salva al nuevo encadenado
de las garras del pecado,
del muro de la agonía.
Libra al preso de la IA
de su jaula de cristal,
y libra de todo mal
al que vive prisionero
en el cepo del dinero
de un egoísmo brutal.
Mira al que está dominado
por terribles adicciones.
Libra de las obsesiones
a quien esté esclavizado.
Que no se quede encerrado
el que proclamarte osa.
Despierta la generosa
limosna de nuestras vidas.
Que la bondad repartida
abra cadenas y fosas.
Haznos ser ese rescate
con el que pagas cautivos.
Que no tengamos motivo
para no librar combate.
Que no sea un disparate
darse por un sometido.
Que el último recluido
entre barrotes y rejas
no tenga ninguna queja
y se sienta protegido.
Haz limosna de tus hijos
como tantos mercedarios,
que no temen los calvarios
dando al cautivo cobijo.
Haznos ser: el escondrijo
que camufle al escapado,
el aire del confinado,
la llave de los cerrojos,
el pañuelo de los ojos
del llanto desconsolado.
Haznos, Merced Coronada,
dignos de decir tu nombre.
Que no haya mujer ni hombre
que no sienta tu llamada.
Haznos, Reina Inmaculada,
los que más de ti presuman
como tus nardos perfuman
los rincones de Jerez,
y los poros de tu tez
gitanería rezuman.
Que todo Jerez reviente
como una uva madura,
y que vea en ti la cura
de tu majestad valiente.
Que del pasado al presente
seas nuestra guía, Señora,
buena Madre Bienhechora,
para seguir a tu Hijo
que en tu regazo bendijo
a todo aquel que le implora.
Sé siempre la redentora,
Merced de mirada tierna,
Merced de sonrisa eterna,
Merced que no retrocedes,
Merced que todo lo puedes,
Merced que todo lo arreglas.
¡¡No te olvides que Jerez,
Tu Jerez de la Frontera,
María de la Merced,
Por ti da la vida entera!!
¡¡VIVA LA VIRGEN DE LA MERCED!!