Las elecciones a la presidencia del Consejo han finalizado. ¡Por fin!
Esa es la mejor noticia después de una campaña larguísima que comenzó hace algo más de un año y medio, más o menos después de que se celebrase en Jerez la Procesión Magna Mariana y ya por entonces, a veces con razón y a veces sin ella, comenzase una persecusión como no se recuerda otra contra el presidente ya saliente y contra todo su Consejo, que puso bien a las claras muchas cosas, entre ellas la falta casi absoluta de buenas intenciones de quienes debieran dar ejemplo, precisamente, por todo lo contrario.
Con el Pleno General Extraordinario de Elecciones celebrado este miércoles, culmina pues un tiempo que marca sin duda un antes y un después en la vida de las cofradías. Un tiempo de injerencias sin sentido que deben quedar desterradas para siempre, so pena de que las hermandades jerezanas desanden un camino de muchos años intentando y consiguiendo alcanzar una libertad y una solvencia, que han corrido y corren fundados riesgos de disolverse.
Y el responsable de ahora en adelante de intentar seguir en esa senda, es el cofrade del Cristo del Amor y de Jesús Nazareno, Froilán Solís Merino. Él fue el triunfador en la 'noche de los cuchillos largos', tras alcanzar el refrendo mayoritario del Pleno de hermanos mayores (26 votos), con una ligera ventaja sobre Ángel Heredia (21 votos) y una amplia ventaja sobre la tercera opción en liza, la presentada por María Zarzuela (1 voto), todo ello tras una primera vuelta en la que la mayoría simple y por tanto no suficiente ya reveló la intención de voto (Froilán: 21 votos / Ángel: 19 votos / María: 7 votos).
Ahora sólo resta esperar la ratificación de Palacio y la fecha de la Toma de Posesión del nuevo Consejo. Eso en lo formal, porque en lo verdaderamente trascendental, lo que hay que desear más que esperar, es que desde las instancias competentes se deje trabajar a Froilán y a los suyos con la tranquiilidad, mesura y buen gobierno que una entidad casi centenaria como la Unión de Hermandades de Jerez merece, por historia, empaque y fiabilidad.
Aunque quizás sea eso mucho pedir, si de fondo aún subsiste la conciencia enemiga aún dentro de la casa, de que los cofrades somos creyentes de segunda.
Y mientras eso siga siendo así...
