La primera imagen en la calle en Jerez tras el confinamiento de la pandemia ha sido la Virgen de la Candelaria. Esa es la noticia. Este domingo estaba escrito en rojo en el barrio de La Plata, y a fe que era un rojo intenso, como las emociones que a todos nos repechaban por la espalda al compás de las avemarías.
A las ocho y media se ponía en marcha un cortejo serio, riguroso, que olía a higrogel y que no se creía lo que ocurría, y dos horas más tarde regresaba a casa la cofradía, con la alegría en las miradas que se asomaban por lo alto de las mascarillas.
Por medio, ida a la Atalaya para que allí tuviesen lugar los misterios del Rosario, y todos separados (menos el público en general y los fotógrafos, que sólo se portaron bien a ratos) haciendo de este acto un ejemplo de lo que las cofradías tienen que empezar a plantear a partir de ahora.
Esta semana tocarán análisis, ya lo verán. Y todo es y será mejorable, pero desde ya, hay que dar la enhorabuena a la Hermandad de la Candelaria, porque lo de este domingo valió mucho la pena. Muchísimo.
RETRANSMISIÓN DE COFRADEMANÍA - 1ª PARTE
RETRANSMISIÓN DE COFRADEMANÍA - 2ª PARTE
![]()
![]()
![]()