Está costando, por supuesto, pero es un trabajo que se hace con la ilusión de ver pronto los frutos. Nos referimos a las obras de la muy deseada casa de hermandad de la Misión Redentora, que ya han entrado en su recta final, con lo que ya se permite soñar con una próxima bendición.
De hecho, esta misma semana se quieren ultimar detalles de organización, para que pronto se puedan ir cerrando los últimos flecos.
Por este motivo se realiza un llamamiento a todos los hermanos que puedan echar una mano, ya que cualquier ayuda será bien recibida, así que cada tarde, desde las 20 horas, manos a la obra por Picadueñas, en el deseo de que en estos días se pueda la fecha de inauguración oficial.

