La tradición floral más hermosa de Jerez nos lleva a la Merced cada septiembre, cuando llega el 22. Cubos de plástico. Ofrenda de olor. Morena visión y moreno rezo.
Ojos centenarios repartiendo Gracia. Llanto sincero. Petición secreta. Oraciones silentes... y recuerdos. Muchos. A quienes no están. A quienes se fueron. A quienes ojalá vuelvan algún día. Al panadero de Dios...
Perfil de plata. Majestad de oro. Templo y luz. Regreso y futuro. Y categoría. Mucha. Porque tenemos Patrona para presumir a todo lo que da. “Nigra sum, sed formosa.” ¡Y vaya si lo es! ¡Hermosa de verdad... y dueña de un empaque como pocos, que para eso, además de todo, es jerezana...!
Huele a nardos por la Merced. Hasta detrás de las mascarillas se nota la fragancia. Bendito aroma. Bendita presencia. Bendito mes albarizo a su vera. Bendito sol de la tarde. Viña y campo. Vino. Historia. Costumbre...
Una Reina de tiempos remotos. Protectora. Amparadora. Benefactora. Cuidadora... y Madre. Buena y sencilla. Dulce. Delicada. Flor... y suspiro. Puro. Como el aroma que la rodea.
Un año más aquí. Queriéndote. Soñándote. Respirándote...
...y porque fuisteis Sagrario
de un Dios moreno y calé,
el mismísimo ‘Undibé’
os guardo en el relicario,
de un cenobio mercedario,
donde siempre es primavera.
Sois la Fe y la sementera
que nuestra tierra corona.
Por eso sois la Patrona...
Por eso sois la Patrona...
...de Jerez de la Frontera.
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