No hace falta decir nada. Sólo leer el escrito que remite la lasaliana y sanluqueña Hermandad del Silencio, y solidarizarnos totalmente con ellos.
Y por cierto, la foto de la chavalilla tolerante y gentil que ha decidido liberar su alma a costa del Señor, que la publique ella. Nosotros no somos tan toletantes, y seguramente la pondríamos con un pie de firma menos amable de lo normal.