Como acabaron las candelas en Doñana, así han muerto también las noches de porche en El Rocío y de sevillanas lentas. Al menos en esa parte de la Aldea que ha optado por contratar grupos rumberos que llegan portando una megafonía que ni la Feria del Caballo. Es lo más cómodo. Se paga un grupito, y a todo lo que de el motor hasta las tantas. Total, si mañana no hay que madrugar para ir a misa. ¿Verdad?
Son las cosas que también cambian en la romería. Porque grupos contratados siempre hubo. El elemento diferente ahora es el bafle a todo tren. El que no permite que El Rocío conserve su esencia y su sentido de siempre. Modernidad lo llaman. En fin.
Así fue la noche del sábado en muchos rincones. En su día ya lo dijo la sevillana: "La noche que me dio, el tío del tambor". Ahora podría ser...: "La noche que me temía, sonó la megafonía..."
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