La iglesia de Iglesia de San Miguel está llena de detalles curiosos que a veces pasan inadvertidos. Por ejemplo:
- Nació, en cierto modo, de una petición a los Reyes Católicos. En su visita a Jerez de 1484, la ciudad solicitó la construcción de un nuevo templo para una feligresía que hasta entonces utilizaba una antigua ermita. Las obras se prolongaron durante siglos, de ahí su extraordinaria mezcla de Gótico, Renacimiento y Barroco.
- Su torre es uno de los grandes hitos verticales de Jerez y está considerada por distintas fuentes, como el punto arquitectónico más alto de la ciudad. La espectacular torre-fachada barroca fue proyectada por el arquitecto jerezano Diego Moreno Meléndez a finales del XVII.
- Tiene una joya de Martínez Montañés. El monumental retablo mayor fue diseñado y ejecutado en buena parte por Juan Martínez Montañés, desde 1601 y, posteriormente, intervino José de Arce. Es una de las grandes obras de la imaginería y retablística barroca conservadas en Jerez.
- Una curiosidad especialmente jerezana: en San Miguel fue bautizada Lola Flores. Se conserva en el templo la pila bautismal vinculada al bautismo de La Faraona, nacida precisamente en el barrio de San Miguel.
- Y hay otra mucho menos conocida: en la sacristía se conservan relicarios relacionados con las Once Mil Vírgenes de Santa Úrsula. Según la propia iglesia, las reliquias llegaron a la parroquia gracias a la devoción de un soldado jerezano que había combatido con los Tercios de Flandes.