Es de esas cosas que hacen falta. Sin duda. Algo distinto y especial, algo que casi no tiene nada que ver con todo lo demás que se hace, y con todo lo demás que procesiona en Jerez durante el año entero.
La procesión de la Divina Pastora que se venera en el templo de San Dionisio volvió a salir a la calle este sábado en medio de sus señas propias de identidad, unas señas que gustarán más o menos, pero que indudablemente tienen sus propio público, algo que ya es mucho dentro del panorama procesional de la ciudad, y algo que lamentablemente no todos pueden decir.
Asi las cosas, todo el itinerario contó con un masivo acompañamiento junto a a la Virgen, que volvió a lucir hermosa sobre su coquetísimo paso y a los sones de la Banda de Palomares, y como siempre, lo mejor llegó en la calle Conde Cañete, donde todo nos recordó por un instante a lo que nos gusta vivir en otros pueblos cuando vamos de visita, mezclándose las marchas, las sevillanas, las flores y los cohetes, para conseguir un resultado muy acertado y feliz.
De esta forma volvió a su casa la Pastora, tras un recorrido absolutamente acertado, en el que también hay que estacar el paso por la calle Francos peatonal.
Enhorabuena.
