Este domingo día 6 de septiembre, coincidiendo con la Feria y Fiestas Mayores de Villaluenga del Rosario, tuvo lugar la procesión extraordinaria de la Virgen del Rosario, Patrona y Alcaldesa Perpetua de la Villa, con motivo del centenario del terrible acontecimiento que sacudió la Sierra del Caíllo que cobija la localidad en el año 1926, produciéndose un desprendimiento de rocas y piedras sobre la localidad en la madrugada del 30 al 31 de agosto y que milagrosamente no ocasionó daños personales.
Una procesión que estuvo precedida por una eucaristía solemne en la parroquia de San Miguel Arcángel a las 10:30 horas, oficiada por el obispo de Asidonia-Jerez monseñor José Rico Pavés y concelebrada por el párroco de Villaluenga, don Luis Carlos Vilches, el anterior párroco don Sergio Moreno, actual párroco de la de Nuestra Señora del Rosario de Nueva Jarilla y recientemente nombrado párroco de la de San Enrique y Santa Teresa de Guadalcacín y don Francisco Párraga, predecesor de don Sergio y actual párroco de la de San Rafael y San Gabriel de Jerez.
La procesión extraordinaria, que recorría las calles principales de la localidad, engalanadas para la ocasión, contó con los sones de la Banda de Música del Maestro Tejera, de Sevilla.
Procesión de las Piedras
Se celebra todos los años en la madrugada del 30 al 31 de agosto, a las cuatro de la mañana, en un acto único en la que la Santísima Virgen del Rosario sale en procesión, acompañada de todos sus devotos, para pedirle protección por el terrible acontecimiento ocurrido anteriormente en el municipio en el año 1926, cuando se desató sobre la Sierra del Caíllo una tormenta y un rayo descuajó una gran masa de piedra, que allá en la cresta de la montaña apuntaba al pueblo. La mole descomunal, con un impresionante estruendo se precipitó sobre Villlaluenga, en la parte alta de la Villa. Toneladas de piedras arrasaron árboles, chozas y casas, todo cuanto se encontró por el camino. Pero, a pesar de los daños materiales, ni un solo vecino de este pueblo sufrió el menor daño físico y, afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales.
El pueblo, una vez superada la sorpresa, exclamó rodilla en tierra ¡milagro! ¡milagro! y volvió sus ojos a la Virgen del Rosario, Patrona de Villaluenga.
Tras la catástrofe de las piedras, el Ayuntamiento se reunió y acordó dar a la Calle Alta otro nombre, que sería el de Nuestra Señora del Rosario.
También ordenó que se hiciera solemne voto de que todos los años,en la madrugada del 30 al 31 de agosto, se celebrara una procesión con la venerada imagen y posterior función religiosa en su honor.
Hacia las cuatro de la mañana, hora en la que acontecieron los hechos, los vecinos de este pueblo sacan en andas a su patrona la Santísima Virgen del Rosario, recorriendo con la imagen las calles altas del pueblo en medio de grandes rezos y cánticos devocionales y tras el regreso se celebra una misa de plegarias al amanecer.
De ahí el nombre tan singular de esta procesión: “Procesión de las Piedras”.