Virgen de la Antigua o del Socorro

06/10/26 Cofrademanía José Miguel Merino Aranda

Confieso haber formado parte de una iniciativa frustrada, que intentó rehabilitar la preciosa capilla de la Virgen de la Antigua con motivo del 750 aniversario de la conquista de Jerez en 2014.

Esta capilla, posee una peculiaridad casi única en toda la provincia: es la última "capilla abierta" que subsiste en Jerez, construida en 1719 e incrustada en el propio lienzo de la muralla medieval. Su toponimia está indisolublemente unida a nuestro urbanismo defensivo. En el siglo XVIII, las puertas de la muralla se consagraban a advocaciones para proteger espiritualmente los accesos de la ciudad. 

La Capilla de la Antigua no era un templo ordinario; funcionaba como el gran humilladero de salida de Jerez hacia el oeste. Era el lugar exacto donde los viajeros y comerciantes se detenían a encomendarse y rezar antes de emprender los caminos que abandonaban la protección de las murallas. La advocación del título de esta capilla, cuenta la historia de la vida cotidiana y de los miedos y esperanzas de los jerezanos de hace tres siglos. 

Por su parte, la advocación de la Virgen de la Antigua es una de las más fascinantes, influyentes y viajeras de la cristiandad hispánica. Aunque es probable que tenga raíces medievales en tierras castellano-leonesas, su origen definitivo, su leyenda y su posterior universalización, están indisolublemente ligados a la Reconquista de Sevilla, en una visión en la que se apareció al rey Fernando III “El Santo” y a su posterior expansión en América.

Aunque la capilla sufrió los efectos de la Desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, quedando desacralizada durante largo tiempo, abandonada, saqueada y casi destruida, el nombre "De la Antigua" nunca desapareció del mapa mental ni de la memoria colectiva de los jerezanos.

Reconozco, por tanto, el enorme mérito de la Hermandad del Cristo de la Viga y de Ntra. Sra. del Socorro, por haber conseguido llevar adelante con éxito este arduo trabajo, de devolver el esplendor y el culto a esta joya arquitectónica, tantísimos años olvidada y abandonada a la entrada de una de las principales puertas de la muralla de nuestra ciudad.

Por otra parte, la bendita imagen de Ntra. Sra. del Socorro, forma parte del acervo histórico de mi Hermandad Sacramental del Santo Crucifijo, ya que la Parroquia de San Miguel fue también sede de esta imagen, llegando incluso a salir en procesión en el cortejo de disciplina de nuestra Hermandad, según cuenta Hipólito Sancho Sopranis en su libro “Historia de Jerez de la Frontera desde su incorporación a los dominios cristianos”.

No obstante, me siento en la obligación de manifestar un alegato en contra del cambio de título de la capilla, al modificar la dedicación de su advocación de Virgen de la Antigua por la de Ntra. Sra. del Socorro. La denominación monumental, es un patrimonio inmaterial irreversible, pues la identidad de un bien patrimonial se compone de su estructura física, patrimonio material, y de la memoria que evoca, patrimonio inmaterial. 

El nombre de un monumento o edificio público no es una etiqueta intercambiable ni un simple rótulo administrativo; es una capa invisible, pero fundamental, de su propia arquitectura y de la memoria colectiva del lugar donde se erige. Modificar su denominación histórica, en mi opinión, es un error que afecta a la identidad, la cultura y en este caso, a la tradición devocional del mismo, pues altera de manera directa la memoria histórica, arquitectónica y, en este caso, religiosa de nuestra ciudad.

El nombre original de capilla de la Virgen de la Antigua forma parte del tejido histórico de nuestra ciudad. Eliminarlo no es un acto intrascendente: es borrar de un plumazo décadas o siglos de literatura, tradición oral, documentos oficiales y actas históricas. La historia no debe ser reescrita eliminando sus huellas, sino explicada y contextualizada. Romper este vínculo genealógico empobrece el valor cultural del propio monumento.

Los monumentos pertenecen, en última instancia, a los ciudadanos que cohabitan con ellos cotidianamente. La denominación de esta capilla estaba impresa en el mapa mental y emocional de la ciudad. Los nombres oficiales deben respetar la toponimia tradicional y popular, ya que lo contrario genera una pérdida de identidad y de arraigo local.

Sustituir un nombre antiguo por otro, crea un juego que nada suma, donde para ensalzar una memoria, se decide condenar al olvido otra, es por tanto un acto de desnaturalización cultural innecesario.

Desvincular este edificio de la advocación a la Virgen de la Antigua, es borrar la razón misma por la cual, el Cabildo Municipal en el siglo XVIII otorgó la licencia para edificarla sobre los muros de defensa de Jerez.

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