La Virgen del Rocío ya está en la calle. Tras una espera tensa y no por repetida cada año, menos ilusionante, la Blanca Paloma ya ha comenzado su anual visita a los Simpecados de las hermandades filiales.
A las tres y dos minutos de la madrugada se producía el salto de la verja, y siete minutos después, la salida por la puerta de la Ermita.
Un año llevábamos esperando, y todo valió la pena para llegar a este momento.
¡Viva esa Blanca Paloma!