¡¡Jesús ha Resucitado!!
El Hijo de Dios que hace unos días paseó su pasión a golpe de martillo, incienso y corneta por los rincones de las nostalgias, se ha despojado de las sábanas que lo amortajaban sobre la fría piedra de la Muerte para renacer a la Vida, tal y como hizo hace más de dos siglos.
En ese gesto se concentra la tilde que acentúa el sí que un día le dimos y que cada día volvemos a escribir -a pesar de los tachones-, cuando de nuestros labios renace una nueva oración con la que seguir remarcando el camino que el Maestro nos dejó como Evangelio y legado.
Alegrémonos e hilvanemos la alegría del gozo de tenerlo entre nosotros cuando éste propague su palabra a los vientos que rodean nuestra Santa Iglesia Catedral, sintiendo su presencia cercana y su misericordia infinita con esta nueva llegada.
Domingo de Resurrección, que la luz de Cristo siga encendida cada instante en el interior de nuestros corazones.