Otra vez en el Cerro de los Ánsares. Un rincón absolutamente especial con el que muchos sueñan todo el año.
Aquí se ha podido celebrar a la vuelta, la misa que no se pudo celebrar a la ida, y aquí se ha culminado entre hermanos y vivas a la Virgen, la primera etapa de una jornada que todavía nos deja muchos kilómetros por delante, hasta llegar, si todo va bien, a Marismillas, cuando ya esté cercana la próxima noche.
Sigue haciendo calor en el Coto, aunque corre una ligera brisa de poniente, que hace más amable el tránsito por los caminos de Doñana.
Ahora sigue la marcha, y la próxima etapa será en Carboneras, donde podremos hacer la parada del almuerzo de hoy, antes del camino de la tarde. Eso sí, este año, y por aquello de las novedades ya conocidas, no tenemos el habitual tapón de las carriolas de Sanlúcar.
