En alguna parroquia con hermandad, deberían dejar el exhorno de Adviento y todo lo relacionado con la estetica navideña, en manos de la mayordomía, o en su caso, fiarse de gente con criterio estético.
Sólo así se evitarían perpetraciones infumables y con nulo gusto, que confunden la sencillez con la vulgaridad y el pobreterío, si se nos permite la expresión.
Y es que hay quien ya debería pensar en jubilarse de multilabores parroquiales, sobre todo, para no dañar la vista.